Desde el año 2006, inicio mi camino de autoconocimiento y formación, desde los estudios de las ciencias humanas, a diferentes filosofías, técnicas y medicinas milenarias de Oriente adaptados a occidente. Un proceso colmado de metodología y prácticas para la salud del cuerpo, la mente y alma. El arte en sus variadas formas ha sido la nutrición para una insaciable búsqueda de expresión y curiosidad. Como dice Jesica Walker “El arte nos transforma porque el amor nos atraviesa”
Cree el hábito de viajar y descubrirme y en medio de todos esos descubrimientos me encontré con la naturaleza. Ella me abrió la escucha del corazón, y en su diálogo me dijo que para comprender la vida solo tengo que verla a ella. Todo está en ella y ella nos cuenta todo de nosotros. Con todos sus ciclos, con toda su fuerza en constante transformación nos pide adaptarnos, cuidarla y respetarla. Su gratitud es nuestra salud, fuerza, capacidad, unión, libertad.
En 2022 la maternidad ha atravesado mi cuerpo, mi mente y mi alma. Es tan inmensa la transformación de vida y la necesidad de sentirnos, de compartir y conectar con el arropamiento de otras mamás, que quiero poner mi energía al servicio de esta labor. Acompañando a las mujeres en sus procesos sagrados de comprensión interna y de transformación que se despiertan, gracias a la nueva vida que traen al mundo.
Una de las oportunidades que brinda la maternidad es atravesar un constante de emociones y recuerdos sobre tu historia personal, tu infancia y tu recorrido vital. Y más intensamente, atraviesas tus sombras. Esto sucede porque estamos en un viaje hormonal increíble y a su vez entramos en una nueva realidad y frecuencia energética. Esto moviliza nuevas situaciones contigo misma; con tu pareja si compartes crianza; con la familia; con la realidad exterior. La crianza es un despertador permanente. No solo tienes que aprender a cuidar de otra personita, amarla, atenderle y darle todo de ti, sino que además se despiertan miedos, sensaciones, incluso angustias que estaban ahí antes, solo que se potencian.
No nos han enseñado a hacerlo, no sabemos cómo, y muchas veces podemos sentirnos muy perdidas y solas. Eso es lo que quiero transmitir acompañando. Crear un espacio interior que inspire, de fuerzas y ternura.
Cuando una persona nace, el árbol genealógico de la familia a la que pertenece crece, se transforma, desaparecen simbólicamente ramas con la llegada de una nueva energía. ¿Qué pasa dentro de mí? Es una pregunta con una fuerza de tal magnitud, que su respuesta es impredecible. Por lo que hacer un trabajo profundo de reconocimiento de eso que sucede dentro, nos ayuda a posicionarnos de nuevo y ayuda a esa nueva vida. Para dar orden, limpiar y sanar, dar luz y amor, para conectar con el poder que os corresponde y el derecho de vivir en plenitud el tiempo sagrado que hace crear vuestro vínculo.